16 de marzo de 2009

Primeros Patagónicos

LA PATAGONIA

y sus PRIMEROS HABITANTES

Con el propósito de orientar e informar al lector sobre estas leyendas tehuelches, se mencionan algunos rasgos distintivos del pueblo Tehuelche, así como también, de los demás grupos raciales que ocuparon el sur argentino.

Al extremo austral del continente americano llegaron en primer lugar los Yananas o Yaganes y los Alakalufes, quienes permanecieron en la porción insular de la Patagonia meridional.

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El grupo racial más conocido y extendido que ocupó la estepa patagónica, lo constituyeron los Pámpidos, cuyos representantes etnográficos fueron los Tehuelches o Patagones, de quienes se hablará en detalle.

Un tercer grupo, integrado por los Láguidos, se ubicó en la desembocadura del Río Negro, en las cercanías de la actual Viedma.

Por último, y distribuyéndose en el área cordillerana patagónica, llegaron los Andidos, siendo su representante etnográfico más difundido el Mapuche.

Para nosotros, los nativos más representativos de la Pampa y particularmente de la Patagonia fueron los Tehuelches o Patagones, que asombraron a los primeros colonizadores y exploradores, por su porte y estatura. Estos nativos del extremo sur se llamaban a sí mismos CHONEK, que quiere decir "Nosotros los Hombres".

Los Tehuelches habitaban mayoritariamente desde el Río Colorado hasta el Estrecho de Magallanes.

Llegaron en época muy temprana al extremo austral de América, y fueron contemporáneos de los Fuéguidos. Se estima que su arribo a la Patagonia fue hace 13.000 años. Tanto los Fuéguidos como los Tehuelches se mezclaron hace unos 11.000 años y dieron origen a un nuevo grupo, los Onas, que ocuparon la Isla Grande de Tierra del Fuego.

El grupo racial de los Patagones estaba integrado por dos grandes etnias, a las que los antropólogos llaman Tehuelches Septentrionales y Tehuelches Meridionales.

Para el siglo XVI -según Casamiquela-, los primeros se distribuían desde el Río Colorado hasta el Río Chubut y los segundos lo hacían desde ahí hasta el Estrecho de Magallanes.

Hay mucho para contar en relación a los Chónek o Tehuelches, sin embargo, sólo se dará una breve reseña de sus características.

Como se indicó, ocupaban la porción continental de la Patagonia.

Originalmente conformaban bandas que, con el paso del tiempo, llegaron a una mayor complejidad al existir jefes de escaso poder, elegidos entre los más valientes y mejores oradores. Con la llegada de los Mapuches, desarrollaron plenamente el nivel de tribu.

Eran de estatura alta y corpulenta; contextura fuerte, esqueleto macizo y de formas corporales armoniosas y bien desarrolladas.

Su economía estaba basada .principalmente en la caza del guanaco y el choique o ñandú, además recolectaban raíces, semillas silvestres y bayas.

Cazaban disfrazados con plumas de choique, o se valían de señuelos, que casi siempre eran pequeños guanacos amaestrados. Los perros ayudaban.clip_image002

Utilizaban como armas el arco y las flechas, cuyas puntas portaban en el pelo; las boleadoras formaban parte de su armamento, a la llegada del caballo. Hicieron uso del lazo y de la honda.

Como vestimenta aprovechaban el cuero de guanaco, el que cosían con tendones del mismo animal. Los hombres se cubrían con un taparrabos y las mujeres con un delantal. Usaban bincha y se pintaban la cara. Hay indicios de que conocían el tatuaje.

Para guarecerse utilizaban el toldo portátil. Eran palos con horquetas y travesaños que luego se cubrían con un toldo hecho con pieles de guanaco.

Las mujeres eran las encargadas de transportarlo y erguirlo.

Fabricaban instrumentos en piedra y en cuero.

Con respecto al arte, los Chónek se expresaban a través de grabados en placas de piedra y de pinturas rupestres. Poseían cancioneros de jactancia y de linaje.

Se casaban. El matrimonio era de base monógama y existía el levirato, por el cual, al morir el esposo, la viuda tenía derecho a reclamar un nuevo marido que debía ser hermano del fallecido.

El matrimonio se efectuaba por la compra de la novia; por ella se pagaba con cuentas, mantos y caballos. Este "pago" no implicaba tener total derecho sobre la mujer, pero servía como futuro patrimonio de los hijos de ese matrimonio.

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